Alberto Andrés Roncajolo Parra.
1876-1940
Hijo de Joseph André Roncajolo Maroni y María Ana Parra.
Nació el 18 de diciembre de 1876 en la ciudad de Maracaibo. Estado Zulia. Venezuela.
A los 11 años es enviado a Bastia. Córcega. Francia donde estudió bachillerato. Reliza estudios superiores en la Sorbona, Universidad de Paris y a la edad de 20 años se gradúa de Ingeniero Civil.
Desde sus comienzos como ingeniero adquiere experiencia profesional en diversos proyectos, entre ellos la construcción de la planta de "La Compañía Anónima Luz eléctrica de "Rubio" , conjuntamente con Augusto Duplat. 1909
Ese mismo año se casa con Luisana Guerrero Febres-Cordero, natural de Rubio, Junin. Estado Táchira. Tiene seis hijos.
Fue diputado al Congreso de la República por el Estado Zulia.
Finalmente regresa para destacarse en el área para la cual, obviamente, fue preparado, y es así que después de una larga pasantía en la empresa, en el año 1914 asume la jefatura de la Compañía "Gran Ferrocarril del Táchira"
Veamos su gestión en el Ferrocarril del Táchira
LA GESTIÓN DE ALBERTO RONCAJOLO
En 1914, el reemplazo de Enrique Loynaz Sucre por Alberto Roncajolo en la jefatura de la Sala Técnica marca el cierre de un ciclo de casi veinte años de duración para el ferrocarril del Táchira. Lapso en el que la figura del ingeniero, en todos los casos, se comporta como la mano derecha del gerente de la Compañía , en un notable equilibrio entre autoridad empresarial y saber técnico correlativo a una clara visión del trabajo. Con ello se intenta llevar de la mano humanismo y técnica, moral y gestión, sentimiento y racionalidad. Estas dualidades finalizan con Alberto Roncajolo.
Poco después de asumir la jefatura, el nuevo ingeniero se dirige a la junta de la empresa rindiendo el informe del Servicio Técnico, además del informe correspondiente a la Gerencia. Roncajolo , entonces, unifica los dos cargos claves para el funcionamiento de la empresa. Conocimiento y poder, antes diferenciados y equilibrados, ahora se concentran, definiendo el instrumento gerencial sobre el que pivota el giro autoritario que toma la Compañía desde 1914.
A fínales de 1913, la cuidadosa y previsiva dirección de Loynaz Sucre a cargo de la Prolongación no había sido suficiente para que se concluyera la misma en la fecha pautada. Era necesaria, al parecer, una dirección más eficiente para poder llevar a término la obra. Desde principios de 1914, Roncajolo, consecuentemente, transforma de manera radical desde el tono de los informes emitidos al despacho de Obras Públicas hasta la orientación tecnológica aplicada por la empresa. Si los informes hasta 1913 han de estar impregnados de esmeradas consideraciones sobre las características del medio físico y su equilibrada interrelación con la operación ingenieril, a partir de 1914 han de ser caracterizados por una escasa retórica ilustrada, unas claras y cuantificables descripciones, unos desglosados ítemes de obra y gastos, unas realistas decisiones que buscan eficacia de acción.
Con Alberto Roncajolo la gestión humanista de la ingeniería de la Compañía se sustituye por una suerte de personalismo pragmático. Este nieto del "viejo Roncajolo" e hijo de Andrés Roncajolo, realiza sus estudios de Ingeniería Civil en Europa. Desde principios de 1914 es el ingeniero de la Prolongación cíe la línea hasta Cara de Perro, con ella queda atrás la época de los "ingenieros-filósofos".
Desde sus inicios como ingeniero de la Prolongación , y durante el resto de su permanencia en la Compañía hasta los primeros años de la década de 1930, Roncajolo se concentra en una tarea que se acerca más al perfil técnico que la modernización demanda a un profesional: un mayor centramiento en la actividad de gestión. Si bien ensaya su oficio de ingeniero-arquitecto con una larga lista de obras en distintos géneros y escalas constructivas, la importancia de Roncajolo se manifiesta en la forma sistemática, continua y realista -lejos de toda utopía de confraternidad social y de pluralismo liberal- de conducir la gran empresa productiva que empieza a ser la Gran Ferrocarril del Táchira.
Una de las primeras acciones del nuevo funcionario durante 1914 es la de manejar el número de obreros según conviniera a cada actividad particular. Se abandona la estrategia que había predominado a lo largo de 1913 de aumentar al máximo el personal obrero; "no puede pensarse en aumentar el personal dedicado a este ramo, puesto que al fin de los fines llegaríamos al lamentable y desastroso plan de haber gastado malamente el dinero. La racionalización del trabajo del personal obrero en la ejecución de puentes y alcantarillas es determinante. Así, el "aumento de personal, cuando éste no puede ser distribuido en forma que produzca un rendimiento efectivo de trabajo, no puede anticipar la conclusión de la obra, y es por consiguiente perjudicial. El nuevo estilo de conducción no deja dudas de ahora en adelante: los resultados constituyen lo importante.
Para Roncajolo, velar por la operatividad de los complejos engranajes de la evolucionada Compañía significa racionalizar, en lo posible, las ocupaciones de la variada gama de trabajadores y obreros que la componen.
Con el fin de poder prestar las atenciones que requiere este servicio, [...] encomendé la vigilancia inmediata de los Talleres al Jefe de la Estación de Encontrados, quedando a cargo del Maestro de Vía, los de las cuadrillas de conservación y trabajos extraordinarios que se han practicado en la línea. Esta disposición, mis frecuentes viajes a la línea, y la actividad y buena voluntad que el personal ha aportado en el cumplimiento de las instrucciones que personalmente o por escrito he comunicado a los empleados citados, han producido hasta la fecha los resultados satisfactorios que se deseaban.
Roncajolo, en una segunda instancia, configura una serie de disposiciones técnicas especificas, en aras de una sólida y estable imagen pública de la empresa. Desarrolla un plan de reconstrucción de las edificaciones e instalaciones de la línea entre 1918 y 1926, determinándolo según un “orden”.
La misma realización obliga a algunos cambios como la reducción de la longitud del dique, la instalación de luz eléctrica en el río pura poder trabajar de noche y la construcción de otras estacadas pasarelas. La significación de la obra obliga al empeño por terminarla. En efecto, en el texto de la Memoria del Ministerio de Obras Públicas de 1917 hay algo más que una distinción orgullosa al sentenciar lo que significa para el Despacho: "Los trabajos de la defensa del puerto de Encontrados constituyen, en este ramo, la obra de mayor magnitud emprendida por el Ministerio. La operación resultaría ser el eslabón para desencadenar el desarrollo de la planta física de la empresa desde 1918 y a lo largo de la década siguiente. Pero, ahora, con un proveedor de tecnología, la empresa Kurnhardt, que recibiría exclusividad de contratos. De tal modo, ya no hay lugar para técnicas locales ni multilaterales, como la de la desviación propuesta por Centeno.
Una tercera actividad notable que desarrolla Alberto Roncajolo revela una dimensión fundamental en la descripción de su oficio de gestor. Se trata de su colaboración irrestricta para la coordinación de los múltiples y variados flujos y movimientos relativos al funcionamiento económico de la empresa.
La bonanza agrícola y su coordinada comercialización no impulsan, sin embargo, una elevación del nivel técnico cíe los cultivos ni del procesamiento de los frutos, y reproduce, más y más, el contraste entre lo artesanal del trabajo en las haciendas y el carácter "industrial" del ferrocarril que se desplaza a diario por la región. La gestión de Alberto Roncajolo confirma la actuación del ferrocarril en su calidad de mensajero del progreso, no tanto como impulsor de la evolución material de la región; el ferrocarril, por tanto, no pasa de ser una suerte de "patrón de la buena fortuna'', mientras que la Compañía que lo administra es la gran usufructuaria de la fatigosa fertilidad regional. Por ello, en su totalidad, el sistema de producción y comercialización del café tachirense puede percibirse como ámbito en él coexiste una diversidad de tiempos tecnológicos.
La creciente eficiencia gerencial y de ingeniería en las operaciones itinerarias, de fletes y de tarifas de la Compañía , provocada por la conducción de Alberto Roncajolo, no es una cualidad espontánea al sistema. Por el contrario, está imbricada al desarrollo y consolidación del rol del Estado en las diversas esferas socio-productivas venezolanas durante el gomecismo, dando continuidad al viejo apriori económico aplicado desde tiempos de Guzmán. La exitosa gestión territorial de la Compañía , desde 1914, viene de la mano de este nuevo representante del Ejecutivo que es Roncajolo. Así, la empresa establece, conforme a los nuevos tiempos, inéditas relaciones con el Ministerio de Obras Públicas. Ejemplo de ello es cuando Alberto Roncajolo alterna sus trabajos en la Compañía con otras actividades gubernamentales; al tiempo que dirige la construcción de defensas y canalización del río Catatumbo para impedir inundaciones, realiza, entre 1918 y 1920, las Aduanas de Encontrados y Boca del Grita.
En 1918, bajo la mencionada protección del Ejecutivo, fraguan ciertamente las condiciones financieras y ambientales a partir de las cuales se completa la más actualizada dotación de la estación de Encontrados -notables edificaciones de almacenes, talleres y edificio de pasajeros- a lo largo de su evolución. Concretamente, la defensa de las márgenes de Encontrados ante las avenidas del río Catatumbo, producto de la actuación de Roncajolo, permite iniciar una reconstrucción de la planta física del terminal, obviamente en vista del incremento progresivo de las operaciones de tráfico mercantil. Si bien la gestión arquitectónica de la empresa del ferrocarril propicia la aplicación de pautas academicistas en el ordenamiento de los nuevos edificios a partir de 1918, en el desarrollo de la planta física predominan numerosas irregularidades, mostrando su pragmática realización. El proceso es seguido conforme a un "orden de urgencia" que va materializando el notable edificio de la Aduana , los grandes galpones para depósitos, los grandes talleres de carpintería y de mecánica dotados de diversas máquinas para reparar las locomotoras, y una diversidad de locales para forja, fundición, reparación de calderas y planta eléctrica. Finalmente se erige el notable edificio para oficina, salas de espera y habitaciones en el centro del conjunto y sirviéndole de pivote. Los dispersos volúmenes de la estación de Encontrados y su desarticulada integración urbana son los efectos de la arrolladora dinámica de los procesos comerciales.
El esfuerzo de ingeniería y de construcción liderado por Alberto Roncajolo tiene en el episodio del empalme de la línea tachirense con la del ferrocarril de Cúcuta su cota más alta, pero también el inicio de su disolución. Desde 1926 el nuevo tramo de enrielado facilitaría el movimiento comercial entre el Norte de Santander colombiano y la región occidental venezolana; pero se ve atrapado en los pliegues de la crisis agrícola que se desata internacionalmente hacia 1929. Para la Compañía del ferrocarril del Táchira, aún con todo su anclaje en el elenco gubernamental venezolano y en el grupo de poderosos comerciantes de Maracaibo, la crisis es sofocante y marca el inicio de una larga agonía de la empresa. Desde entonces, el otrora disciplinado entorno le sería hostil y dejaría de ser suyo, evidenciando los problemas de un trabajo agro exportador asimétricamente fortalecido por la técnica y de un razonamiento económico que daba por sentado que modernizar unilateralmente las vías de comunicación constituye la base de la prosperidad comercial o industrial. Mientras tanto, el notable trabajo de urgencia" y conforme a una precisa evaluación del grado de vetustez e inoperancia de las mismas. Para implementar tal plan, el ingeniero-gerente coordina la disponibilidad de fondos de la empresa, la colocación, lo más rápido posible, de componentes importados en los lugares de la línea por refaccionar, y el manejo sistemático de las cuadrillas de obreros. Roncajolo no divaga: "El funcionamiento rápido y regular de los trenes, es la mejor información que puede darse respecto a la perseverancia con que se atiende no solamente a su conservación sino también al mejoramiento de la vía. Ya no hay lugar para la "profundidad" que Juvenal Anzola encontraba en las ideas de Centeno Graü. Tampoco para la animación y la naturalización de la materia que buscaba Loynaz Sucre en sus edificaciones y en su urbanismo. Tan sólo eficientes trabajos y cumplidos objetivos.
La finalidad primordial de Roncajolo es evitar que cese la marcha de la Prolongación. Por ejemplo, para dar fluidez a la obra es imprescindible disponer de cemento en los puntos donde se necesite; para facilitar el transporte hasta ellos, Roncajolo hace construir "pequeños caminos por donde puedan traficar bestias, y [...] varias instalaciones con cables. Con similar sentido, los puentes provisionales siguen realizándose para dar continuidad al trabajo del enrielado. El suministro de componentes importados para los puentes de hierro y el armado de los mismos es la dificultad a vencer durante 1914. La complejidad de la realización se enfrenta mediante altas concentraciones de personal. La magnitud de las piezas dificulta su transporte. Sin embargo, a lo largo de la línea prolongada se construyen 18 puentes de hierro que salvan tramos entre 4 y 39 metros , con distancias entre sí que van desde 70 hasta 600 metros . La actuación de Roncajolo es reconocida a mediados de 1914, cuando se concluye la Prolongación y se puede movilizar el primer cargamento sobre el nuevo segmento ferrocarrilero.
La etapa de Roncajolo implica también un nuevo entorno tecnológico acorde con su estilo de gerencia pragmática; y tiene una sólida entente en la convergencia de intereses de la empresa ferrocarrilera, la empresa norteamericana Kurnhardt & Co., y el Ejecutivo Nacional.
El pertinaz problema de la desviación del Catatumbo se enfrenta pragmáticamente. La solución que presenta Alberto Roncajolo consiste en una larga muralla de estacas de acero clavadas con un martinete de aire comprimido, todo ello importado cíe Estados Unidos, alineada con tirantes de cabilla empotrados en la libera y revestidas de concreto. Adicionalmente, se construyen algunos diques en forma de espolón a lo largo del trayecto más amenazado del río. Los trabajos se inician en junio de 1916.
Tiene sus más ejemplares resultados en la realización de numerosas estaciones intermedias a lo largo del recorrido del ferrocarril, en la reconstrucción del terminal de Encontrados y en el empalme de la línea zuliano-tachirense con la del ferrocarril de Cúcuta en 1926.
Fuente:
Centeno, Loynaz y Roncajolo:
Ingenieros-arquitectos del
Ferrocarril del Táchira,
1904-1926
Alfonso J. Arellano Cárdenas
Universidad Nacional Experimental del Táchira

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